{"id":1703,"date":"2025-07-11T12:00:00","date_gmt":"2025-07-11T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/?p=1703"},"modified":"2026-01-16T19:54:51","modified_gmt":"2026-01-16T18:54:51","slug":"calculadoras-matematicas-que-perduran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/divulgacion\/calculadoras-matematicas-que-perduran\/","title":{"rendered":"Calculadoras: Matem\u00e1ticas que perduran hasta nuestros d\u00edas"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_Calculadoras-1024x576.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2051\" style=\"width:581px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_Calculadoras-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_Calculadoras-300x169.jpg 300w, https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_Calculadoras-768x432.jpg 768w, https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_Calculadoras.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Las calculadoras son uno de los dispositivos m\u00e1s extendidos en la actualidad, siendo usados por estudiantes y especialistas de todas las \u00e1reas, y por millones de personas en todo el mundo a trav\u00e9s de sus dispositivos m\u00f3viles o similares.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando pensamos en dispositivos de c\u00f3mputo general no solemos pensar en calculadoras. Y ciertamente, hoy en d\u00eda las calculadoras aut\u00f3nomas s\u00f3lo representan una \u00ednfima fracci\u00f3n de la capacidad de c\u00f3mputo global. Pero durante muchos a\u00f1os, la resoluci\u00f3n de problemas aritm\u00e9ticos que asociamos a estos dispositivos marcaba la c\u00faspide del desarrollo de la inform\u00e1tica durante varios siglos, hasta bien entrado el siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un vistazo a los comienzos de la computaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Las personas llevan ejerciendo disciplinas como el c\u00e1lculo, la aritm\u00e9tica o la geometr\u00eda desde que se tienen registros de la humanidad, incluso antes de que existieran conceptos tan b\u00e1sicos como los sistemas num\u00e9ricos. Una de las primeras herramientas de c\u00f3mputo fue el <strong>\u00e1baco<\/strong>, presente en muchas civilizaciones del mundo antiguo, y cuyos primeros registros se remontan a la Sumeria del tercer milenio a.C. Otro aparato destacable es el llamado <strong>mecanismo de Anticitera<\/strong>, cuyo origen est\u00e1 en la Antigua Grecia. De este mecanismo se conserva un \u00fanico fragmento y su prop\u00f3sito exacto no ha podido establecerse, pero se cree que pudo tener un uso astron\u00f3mico. Es considerado como uno de los primeros \u00abordenadores\u00bb anal\u00f3gicos de la historia. Habr\u00eda que esperar casi 1500 a\u00f1os para volver a ver m\u00e1quinas de semejante complejidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos personajes importantes en los or\u00edgenes de la calculadora mec\u00e1nica son <strong>Wilhelm Schickard<\/strong> y <strong>Blaise Pascal<\/strong>. Schickard dise\u00f1\u00f3 un \u00abinstrumento aritm\u00e9tico\u00bb en 1623, del cual se tiene constancia por un par de cartas a Kepler detallando el dise\u00f1o y funcionamiento de la misma. Por desgracia fue destruida en un incendio, tras lo cual Schickard abandon\u00f3 el proyecto. Pascal por otra parte tuvo mayor \u00e9xito con su m\u00e1quina, a la que bautiz\u00f3 como <strong>pascalina<\/strong>. Unas pocas decenas fueron fabricadas durante su vida, y nueve de ellas a\u00fan sobreviven. Su complejidad de fabricaci\u00f3n hizo que estuviese limitado a uso cient\u00edfico y acad\u00e9mico por unos pocos especialistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros avances posteriores notables incluyen la <strong>calculadora de Leibniz<\/strong> y la <strong>m\u00e1quina diferencial<\/strong>. Esta primera data de finales del siglo XVII, y su pieza fundamental, el <strong>cilindro de Leibniz<\/strong>, sirvi\u00f3 de base para la gran mayor\u00eda de las calculadoras mec\u00e1nicas de los siguientes 250 a\u00f1os. La segunda tiene sus or\u00edgenes en la d\u00e9cada de 1820, fue ideada por el matem\u00e1tico <strong>Charles Babbage<\/strong> con aportaciones clave de <strong>Ada Lovelace<\/strong>, considerada por algunos como la primera programadora de la historia. Si bien no lleg\u00f3 a finalizarse en su \u00e9poca, su influencia fue clave en el desarrollo de los primeros ordenadores programables del siglo XX.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"288\" src=\"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_pascalina-1024x288.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2052\" style=\"width:626px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_pascalina-1024x288.jpg 1024w, https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_pascalina-300x84.jpg 300w, https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_pascalina-768x216.jpg 768w, https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_pascalina-1536x432.jpg 1536w, https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_pascalina.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Composici\u00f3n de creaci\u00f3n personal a partir de im\u00e1genes CC-BY<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Calculadoras mec\u00e1nicas<\/h2>\n\n\n\n<p>Las primeras calculadoras mec\u00e1nicas comerciales fueron patentadas por el franc\u00e9s Thomas de Colmar en 1820, y fabricadas desde 1851 a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. Eran llamadas <strong>aritm\u00f3metros<\/strong>, y permit\u00edan realizar sumas y restas de forma directa, y multiplicaci\u00f3n y divisi\u00f3n mediante un acumulador. Su funcionamiento estaba basado en sistemas de engranajes y cilindros de Leibniz.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e9xito de esta m\u00e1quina dio el pistoletazo de salida a la industria de las calculadoras, y a partir de la d\u00e9cada de 1870 comenzaron a aparecer clones del aritm\u00f3metro y otros modelos originales m\u00e1s sofisticados, entre los que destacan:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>Compt\u00f3metro<\/strong> (Dorr Felt, 1887). Incorpora un sistema de tecla pulsada en la que varios d\u00edgitos pueden introducirse de forma simult\u00e1nea, logrando que un operario habilidoso pueda realizar c\u00e1lculos con una rapidez extraordinaria. Se fabricaron m\u00faltiples variantes en versiones electromec\u00e1nicas y electr\u00f3nicas hasta los a\u00f1os 70 del siglo XX.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>Aritm\u00f3metro de Odhner<\/strong> (Wilgott Odhner, 1890). Una variante de la m\u00e1quina de Colmar que hace uso de una rueda de pines, reduciendo considerablemente el tama\u00f1o. M\u00faltiples derivados de este modelo, comercializados por la empresa <strong>Brunsviga<\/strong> (m\u00e1s adelante Olympia) desde 1892 hasta los a\u00f1os 60, gozaron de gran \u00e9xito en Europa. Notablemente, en Espa\u00f1a, se fabricaron los \u00faltimos modelos mec\u00e1nicos (serie Olympia RT4, entre 1970 y 1972).<\/li>\n\n\n\n<li><strong>\u00abLa millonaria\u00bb<\/strong> (Otto Steiger, 1893). La primera calculadora de \u00e9xito comercial con capacidad de multiplicaci\u00f3n directa. Sin embargo, la primera m\u00e1quina funcional de este tipo data de 1878, obra del espa\u00f1ol <strong>Ram\u00f3n Verea<\/strong>, y posiblemente la m\u00e1quina <strong>m\u00e1s r\u00e1pida<\/strong> de su \u00e9poca. Cit\u00f3 en un peri\u00f3dico neoyorquino de la \u00e9poca:<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>\u00abMi objeto al emprender una invenci\u00f3n, a primera vista imposible, no fue la esperanza de reembolsar jam\u00e1s ni una parte de los varios miles de pesos que he gastado; ni so\u00f1\u00e9 tampoco con la celebridad que otros por menos adquirieron, y que yo no ambiciono. Mis m\u00f3viles fueron,<br>1\u00ba, un poco de amor propio;<br>2\u00ba, mucho de amor nacional: el deseo de probar que en genio inventivo, un espa\u00f1ol puede dejar atr\u00e1s a las eminencias de las naciones m\u00e1s cultas;<br>3\u00ba, el af\u00e1n innato de contribuir con algo al adelanto de la ciencia; y<br>4\u00ba, y \u00faltimo, un entretenimiento acorde con mis gustos e inclinaciones.\u00bb<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El siglo XX: primeras calculadoras port\u00e1tiles<\/h2>\n\n\n\n<p>Durante la primera d\u00e9cada del siglo apareci\u00f3 la calculadora <strong>Dalton<\/strong>, la primera en usar un mecanismo de diez teclas para cada uno de los d\u00edgitos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las primeras calculadoras verdaderamente port\u00e1tiles comenzaron a surgir en la d\u00e9cada de 1920 con la llegada del <strong>Addiator<\/strong>, un modelo operado mediante un puntero met\u00e1lico con el que se desplazan marcadores deslizantes, permitiendo la realizaci\u00f3n de sumas y restas. Goz\u00f3 de bastante popularidad por ser asequible y muy fino, pudiendo caber en un bolsillo. Fue fabricado por numerosas empresas hasta los a\u00f1os 80.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante apareci\u00f3 la calculadora <strong>Curta<\/strong>, concebida por <strong>Curt Herzstark<\/strong> durante la Segunda Guerra Mundial y comercializada a partir de 1948. Conocida como la \u00abmoledora de pimienta\u00bb por su inusual forma, pod\u00eda realizar las cuatro operaciones b\u00e1sicas con gran facilidad, y otras operaciones m\u00e1s complejas con m\u00e1s trabajo. Tuvo dos modelos diferentes y dej\u00f3 de fabricarse en 1972.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegados a este punto es importante destacar los avances en la industria de la inform\u00e1tica durante estos a\u00f1os. En las d\u00e9cadas de 1930 y 1940, en el contexto de los a\u00f1os previos a la Segunda Guerra Mundial y durante la misma, se hicieron enormes avances en el desarrollo de los primeros aut\u00e9nticos ordenadores modernos (<strong>serie Z<\/strong> de <strong>Konrad Zuse<\/strong>, serie <strong>Colossus<\/strong>, y los varios \u00abordenadores\u00bb de criptan\u00e1lisis por cient\u00edficos como <strong>Alan Turing<\/strong>) que dieron paso a las primeras m\u00e1quinas completamente digitales y programables (<strong>ENIAC<\/strong>, 1945, en EE.UU; <strong>ERMETH<\/strong>, 1948, en Suiza). Estos titanes evidentemente no desplazaron de forma inmediata a las calculadoras tradicionales, debido a su elevad\u00edsimo coste y tama\u00f1o, pero s\u00ed supon\u00edan un pre\u00e1mbulo de lo que estaba por venir.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"288\" src=\"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_calculadoras2-1024x288.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2054\" style=\"width:725px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_calculadoras2-1024x288.jpg 1024w, https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_calculadoras2-300x84.jpg 300w, https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_calculadoras2-768x216.jpg 768w, https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_calculadoras2-1536x432.jpg 1536w, https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-content\/uploads\/sites\/12\/2025\/07\/MIV_calculadoras2.jpg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Diferentes calculadoras. De izquierda a derecha: compt\u00f3metro, aritm\u00f3metro Odhner, Addiator y Curta. Composici\u00f3n de creaci\u00f3n personal a partir de im\u00e1genes CC0 y CC-BY<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">A\u00f1os 60 y 70: Calculadoras electr\u00f3nicas<\/h2>\n\n\n\n<p>El desarrollo de la inform\u00e1tica en los a\u00f1os posteriores a la guerra se produjo con gran rapidez. La aparici\u00f3n del <strong>transistor<\/strong> en la d\u00e9cada de los 50 aceler\u00f3 la miniaturizaci\u00f3n no s\u00f3lo de la inform\u00e1tica, sino de la industria de electr\u00f3nica al completo, mientras que el desarrollo de visualizadores (notablemente los llamados <strong>tubos Nixie<\/strong> y los <strong>VFD<\/strong>) permitieron la representaci\u00f3n de n\u00fameros y s\u00edmbolos por medios electr\u00f3nicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con estas innovaciones, en 1961 apareci\u00f3 la primera calculadora comercial completamente electr\u00f3nica: la <strong>ANITA<\/strong>. De dise\u00f1o similar al compt\u00f3metro (que recordemos, a\u00fan se segu\u00eda fabricando de alguna u otra forma), funcionaba con v\u00e1lvulas de vac\u00edo (concretamente <strong>decatrones<\/strong>) y <strong>tubos Nixie<\/strong> para mostrar los resultados. Unos pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde aparecieron modelos basados en transistores, algunos usando <strong><a href=\"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/museo\/historia\/como-funciona-tubo-rayos-catodicos\/\" data-type=\"post\" data-id=\"1490\">tubos de rayos cat\u00f3dicos<\/a><\/strong>, la misma tecnolog\u00eda usada en televisores de la \u00e9poca. Pronto, fabricantes de todo el mundo comenzaron a lanzar sus propios modelos. Destacan los japoneses <strong>Sharp<\/strong>, <strong>Casio<\/strong> y <strong>Canon<\/strong>, entre otros; adem\u00e1s de la italiana <strong>Olivetti<\/strong>, quien present\u00f3 en 1965 el aclamado modelo <strong>Programma 101<\/strong>, introduciendo el concepto de calculadora programable, una especie de punto medio entre ordenador y calculadora.<\/p>\n\n\n\n<p>La d\u00e9cada de los 70 vio la aparici\u00f3n de las primeras <strong>calculadoras electr\u00f3nicas port\u00e1tiles<\/strong>. Dos empresas estadounidenses, <strong>Hewlett-Packard (HP)<\/strong> y <strong>Texas Instruments (TI)<\/strong>, fueron clave durante este periodo. La primera lanz\u00f3 la <strong>HP-35<\/strong> en 1972, una de las primeras calculadoras cient\u00edficas de bolsillo. La segunda, por su parte, sac\u00f3 la <strong>SR-50<\/strong>, tambi\u00e9n con capacidad de operaciones cient\u00edficas, que si bien menos capaz que el modelo de HP, costaba menos de la mitad. Aun as\u00ed, esta \u00faltima, por 170 d\u00f3lares de la \u00e9poca, o unos <strong>1300 d\u00f3lares actuales<\/strong>, no era precisamente accesible para el usuario promedio. Esto cambi\u00f3 muy r\u00e1pidamente a lo largo de la d\u00e9cada y, para 1978, con capacidades e incentivos de producci\u00f3n en masa, y con avances tan importantes como los <strong>circuitos integrados<\/strong> o los <strong>microprocesadores<\/strong>, una sencilla calculadora de bolsillo pod\u00eda estar al alcance de cualquier estudiante. Prueba de ello es la <strong>colecci\u00f3n de calculadoras presente en nuestro museo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os 80 vio la introducci\u00f3n de tecnolog\u00edas comunes en la actualidad, como <strong>pantallas de cristal l\u00edquido (LCD)<\/strong> o peque\u00f1as <strong>celdas solares<\/strong>. En estos a\u00f1os tambi\u00e9n se comercializaron las primeras <strong>calculadoras gr\u00e1ficas<\/strong> de la mano de <strong>Casio<\/strong> (serie <strong>fx<\/strong>), <strong>Texas Instruments<\/strong> (serie <strong>TI-80<\/strong>), <strong>HP<\/strong> (serie <strong>HP-48<\/strong>) entre muchas otras empresas. Muchos de estos modelos tambi\u00e9n estaban dotados de capacidades de programaci\u00f3n en lenguajes de alto nivel, como <strong>BASIC<\/strong> o <strong>RPL<\/strong> (en los modelos HP). Estas series de modelos contin\u00faan hasta nuestros d\u00edas, con los modelos m\u00e1s recientes incorporando avanzados <strong>sistemas de \u00e1lgebra computacional<\/strong> y procesamiento de datos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Actualidad y futuro<\/h2>\n\n\n\n<p>A nivel t\u00e9cnico, las calculadoras modernas no son m\u00e1s que ordenadores miniaturizados especializados en operaciones matem\u00e1ticas. Eso no significa, sin embargo, que vayan a desaparecer en un futuro pr\u00f3ximo. Cierto es que la mayor\u00eda de la gente a pie de calle no necesita una calculadora dedicada: muchas de las operaciones del d\u00eda a d\u00eda se pueden hacer en la calculadora est\u00e1ndar de todos los <em>smartphones<\/em>, y para operaciones m\u00e1s avanzadas, hay plataformas en l\u00ednea como <strong>GeoGebra<\/strong>, <strong>WolframAlpha<\/strong> o <strong>Desmos<\/strong>, o entornos de computaci\u00f3n num\u00e9rica de escritorio como <strong>MATLAB<\/strong> o <strong>Maple<\/strong>, con recursos que abarcan todos los \u00e1mbitos de la computaci\u00f3n cient\u00edfica y las ciencias de datos, y capacidades de c\u00f3mputo de \u00f3rdenes de magnitud superior a la de cualquier dispositivo port\u00e1til. Pero para muchos y muchas estudiantes, docentes, contables, y otros profesionales y especialistas, la calculadora aut\u00f3noma siempre ser\u00e1 la alternativa m\u00e1s c\u00f3moda, directa, y f\u00e1cil de usar.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">M\u00e1s informaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/w\/index.php?curid=53246694\">https:\/\/commons.wikimedia.org\/w\/index.php?curid=53246694<\/a> &#8211; Imagen de la pascalina &#8211; By Rama, CC BY-SA 3.0 fr<br><a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/w\/index.php?curid=80779195\">https:\/\/commons.wikimedia.org\/w\/index.php?curid=80779195<\/a> &#8211; Imagen de la m\u00e1quina diferencial &#8211; By Erik Pitti from San Diego, CA, USA &#8211; Difference Engine No. 2, CC BY 2.0<br><a href=\"https:\/\/www.rechnen-ohne-strom.de\/rechner-galerie\/4-spezies-sprossenrad\/brunsviga-olympia\/\">https:\/\/www.rechnen-ohne-strom.de\/rechner-galerie\/4-spezies-sprossenrad\/brunsviga-olympia\/<\/a> &#8211; informaci\u00f3n detallada sobre las calculadoras Brunsviga (en alem\u00e1n)<br><a href=\"https:\/\/sisoygallego.com\/2015\/05\/18\/ramon-verea-inventor-de-la-maquina-de-calculo\/\">https:\/\/sisoygallego.com\/2015\/05\/18\/ramon-verea-inventor-de-la-maquina-de-calculo\/<\/a> &#8211; Ram\u00f3n Verea: inventor de la m\u00e1quina de c\u00e1lculo<br><a href=\"https:\/\/commons.wikimedia.org\/w\/index.php?curid=11663078\">https:\/\/commons.wikimedia.org\/w\/index.php?curid=11663078<\/a> &#8211; Imagen del Addiator &#8211; By Adrignola &#8211; Own work, CC BY-SA 3.0<br><a href=\"https:\/\/www.vcalc.net\/cu.htm\">https:\/\/www.vcalc.net\/cu.htm<\/a> &#8211; P\u00e1gina de referencia de la calculadora Curta (en ingl\u00e9s)<br><a href=\"https:\/\/www.bls.gov\/data\/inflation_calculator.htm\">https:\/\/www.bls.gov\/data\/inflation_calculator.htm<\/a> &#8211; Calculadora de inflaci\u00f3n del d\u00f3lar<br><a href=\"https:\/\/de-academic.com\/pictures\/dewiki\/72\/HP-34C_calculator_display.jpg\">https:\/\/de-academic.com\/pictures\/dewiki\/72\/HP-34C_calculator_display.jpg<\/a> &#8211; Imagen de la calculadora HP 34C, similar a la presente en el museo.<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las calculadoras son uno de los dispositivos m\u00e1s extendidos en la actualidad, siendo usados por estudiantes y especialistas de todas las \u00e1reas, y por millones de personas en todo el mundo a trav\u00e9s de sus dispositivos m\u00f3viles o similares. Cuando pensamos en dispositivos de c\u00f3mputo general no solemos pensar en calculadoras. Y ciertamente, hoy en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":201,"featured_media":2051,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-4)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[133,135,137,140,143],"class_list":["post-1703","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-divulgacion","tag-calculadoras","tag-hewlett-packard","tag-matematicas","tag-programacion","tag-texas-instruments"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1703","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/201"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1703"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1703\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2055,"href":"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1703\/revisions\/2055"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2051"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1703"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1703"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.etsii.urjc.es\/museo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1703"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}