Ahora que toca apagar los ordenadores y sustituirlos por la toalla y el traje de baño, es bueno desconectar del que ha sido un año muy intenso. Pero siempre podemos seguir un poquito enganchados a lo que realmente nos gusta y empaparnos de una lectura fascinante sobre un periodo muy interesante de nuestra historia reciente. Y es que el pasado 8 de junio se producía la presentación del libro Cerebros electrónicos: Historia de los orígenes de la Informática en España, de la editorial Comares, escrito por los historiadores José María López Sánchez y Alba Fernández Gallego. El libro es un encargo de la Sociedad Científica Informática de España (SCIE).

A lo largo de su más de 500 páginas, y su casi exacto kilogramo, López y Fernández desbrozan la historia de la llegada de los ordenadores a España hasta aproximadamente mediados de la década de los 80 o principios de los 90 del siglo pasado. Por tanto, no se trata de una historia hasta nuestros días, sino que más bien los autores ponen el énfasis en los comienzos.
Evidentemente, para comprender mejor este relato, hay que conocer bien el objeto de estudio, el ordenador, que no es solo una colección de “tornillos, tuercas y chips”. Por ello, el primero de los ocho capítulos trata sobre la creación del computador y su clasificación temporal en diferentes generaciones según sus adelantos tecnológicos (tubos de vacío, transistores, circuitos integrados, etc.).
El segundo de los capítulos plantea una descripción del desarrollo de España después de la Guerra Civil en lo referente a la economía, la ciencia y la tecnología, años que abarcan diferentes etapas: desde las dificultades de los años inmediatamente posteriores a la guerra, la recuperación y apertura internacional de los cincuenta, el desarrollismo de los sesenta y finamente la llegada de la democracia y las libertades con la Transición hasta los años 90.
Los capítulos tres y cuatro tratan sobre una figura clave de la Informática española, un pionero de la “Automática”, como se denominaba por aquel entonces. Nos referimos al físico José García Santesmases, creador en 1952 del Instituto de Electricidad y Automática del CSIC y organizador del Congreso Internacional de Automática celebrado en Madrid en 1958. Fue el responsable también de la primera calculadora electrónica analógica (1955) y del primer microordenador de propósito general (1973) construidos en España. Nuestro museo hermano de la Universidad Complutense debe su nombre precisamente a Santesmases.
El quinto capítulo desgrana la influencia de la Informática en la construcción del Estado español moderno, así como del sector privado empresarial y bancario. La Administración creció en base al acceso a los datos y a su tratamiento automático para extraer información con la que controlar el territorio y a la población. En esta tarea desempeñaron un papel principal los computadores.
El capítulo seis analiza el desarrollo de los estudios de Informática cuando ni siquiera se conocía así esta disciplina hasta su llegada en los años 70 a las primeras universidades, las de Madrid, Barcelona y San Sebastián. En este periodo también fueron muy destacables las asociaciones profesionales, como la Asociación de Técnicos de Informática (ATI), creada en 1967, y responsable de editar la revista Novática desde 1974, la decana de las revistas informáticas españolas.
Los capítulos finales del libro tratan sobre los centros de cálculo que empezaron a surgir en las universidades, con un especial énfasis en el de la Universidad de Madrid (hoy Complutense), así como en los procesos de informatización de dicha universidad.
En definitiva, se trata de un libro que despertará gran interés en aquellas personas deseosas de conocer más sobre la Informática en nuestro país. No es el único libro sobre esta temática y próximamente comentaremos otros textos de características similares. Quizá como única pega a tan excepcional obra podemos mencionar la ausencia de un índice analítico, que ayudaría enormemente a encontrar rápidamente los conceptos y las palabras clave de interés.
Con este post damos por finalizada la temporada del curso académico 2025/2026. Tanto las instalaciones de nuestro Museo como los contenidos de nuestra web y nuestras redes sociales volverán a reactivarse a partir del mes de septiembre. ¡Feliz verano!